–“¡Señor, enséñanos a recibir
las bendiciones del servicio!
¡Todavía no sabemos, Amado
Jesús, comprender la extensión del trabajo que nos confiaste!
¡Permite, Señor, que podamos
formar en nuestra alma la convicción de que la Obra del Mundo te
pertenece, a fin de
que la vanidad no se insinúe
en nuestros corazones con las apariencias del bien!
¡Danos, Maestro, el espíritu de
consagración a nuestros deberes y el despego a los resultados
que pertenecen a tu amor!
¡Enséñanos a actuar sin las
cadenas de las pasiones, para que reconozcamos tus santos
objetivos!
Cariñoso Señor, ayúdanos a ser
tus leales servidores.
Maestro Amoroso, concédenos
aún, tus lecciones.
Juez Recto, condúcenos a los
caminos derechos.
Médico Sublime, restáuranos la
salud.
Pastor Compasivo, guíanos a la
fuente de las aguas vivas.
Ingeniero sabio, danos tu
derrotero.
Administrador Generoso,
inspíranos la tarea.
Sembrador del Bien, enséñanos
a cultivar el campo de nuestras almas.
Carpintero Divino, auxílianos
a construir nuestra casa eterna.
Alfarero Cuidadoso, corrígenos
el cáliz del corazón.
Amigo Desvelado, sé
indulgente, aún, con nuestras flaquezas.
Príncipe de la Paz,
compadécete de nuestro espíritu frágil, abre nuestros ojos y
muéstranos el camino de tu Reino”.